El divorcio



Por John Piper Sobre Divorcio & Nuevo Matrimonio 
Una Parte de la serie Marriage Christ and Covenant: One Flesh for the Glory of God
Traducción por Desiring God


Marcos 10:1-12

Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”
Mientras nos acercamos al final de nuestra serie en el matrimonio—esta semana y la que sigue—es importante que pensemos juntos en lo que implica el significado del matrimonio para el divorcio y volverse a casar. Para muchos de ustedes que han caminado por el divorcio y ahora están solteros o casados otra vez, o para los que sus padres están divorciados, o algún otro ser querido, la simple mención de la palabra conlleva un enorme sentimiento de tristeza, amargura, pérdida, tragedia, desilusión, enojo, pesar y culpabilidad. Pocas cosas son más dolorosas que el divorcio. Corta hasta las profundidades de una persona como ninguna otra herida de alguna relación. Emocionalmente, destruye más el corazón que la muerte del esposo o la esposa. La muerte generalmente es un dolor limpio. El divorcio generalmente es un dolor sucio. En otras palabras, la enorme pérdida de un esposo o una esposa en la muerte es rebasada en el divorcio por el horror del pecado e indignación moral de haber sido ofendido.
La Devastación del Divorcio
Nos toma muchos años llegar y muchos años en asentarnos y ajustarnos. Las curvas de la vida son inmensurables. Los sentimientos de falla y culpabilidad pueden torturar el alma. Como el salmista, noche tras noche un esposo o esposa se duerme con lágrimas (Salmo 6:6). El rendimiento en el trabajo es muy bajo. La gente ya no sabe cómo relacionarse contigo y tus amigos empiezan a alejarse. Sientes como si trajeras una gran D roja en el pecho. La soledad no es como soledad de ser un viudo o viuda o una persona que nunca ha estado casada. Esta soledad es única. (Es la razón por la que tantas gentes divorciadas se encuentran entre sí). El sentido de un futuro devastado puede ser consumir todo lo demás. Las controversias de la corte conforman una miseria personal. Y luego, regularmente está el lugar agonizante de los hijos. Los padres esperan que las cicatrices no lastimen a los niños o arruinen sus matrimonios algún día. Las tensiones sobre la custodia y el apoyo financiero hacen más profundas las heridas. Y luego los extraños y artificiales derechos de visitación pueden alargar la tragedia por décadas. A todo esto añádele que en los Estados Unidos esto sucede en cuatro de cada diez parejas casadas.
Respondiendo al Divorcio
Hay dos formas de responder a esta situación con amor y cariño. Una es ir con las personas divorciadas y estar junto a ellas cuando lloran y se arrepienten de sus pecados. Y luego estar con ellos a través de las transiciones y ayudarlos a encontrar una forma de disfrutar el perdón y la fuerza de la nueva obediencia que Cristo obtuvo cuando murió y se levantó de nuevo.
La otra forma de responder con amor y cariño es promover un odio hacia el divorcio, y por qué está contra la voluntad de Dios, y hacer todo lo que es bíblicamente posible para prevenirlo. Compromisos en la pureza y la permanencia del matrimonio—posiciones que debilitan la solidez del pacto—puede parecer amor en corto plazo, pero destruyen después de décadas. Preservar la solida institución del pacto matrimonial con estándares altos puede ser duro a corto plazo, pero trae miles de bendiciones para generaciones futuras. Espero que estas dos formas de amor y cariño florezcan en Belén.
El Pacto se Mantiene Hasta que Cristo lo Remueve
Una de las razones por las que he enfatizado tanto el significado principal del matrimonio en esta serie, es que el significado del matrimonio es tal que los seres humanos no pueden legalmente romperlo. El significado principal del matrimonio es la representación del pacto de amor entre Cristo y su iglesia. Para vivir esta verdad y mostrar esta verdad es lo que significa, en lo más profundo, el estar casado. Es la razón principal por la que existe el matrimonio. Hay otras razones, pero esta es la principal. Por lo tanto, si Cristo abandonara y descartara a su iglesia, un hombre podría divorciarse de su esposa. Y si la iglesia comprada con sangre, bajo el nuevo pacto, alguna vez deja de ser la esposa de Cristo, entonces una mujer puede legítimamente divorciarse de su esposo. Pero mientras Cristo mantenga su pacto con su esposa, la iglesia, y mientras la iglesia, por la gracia sustentante de Dios, se mantenga como la gente escogida por Jesucristo, entonces el significado del matrimonio incluirá: Lo que Dios unió, sólo Dios lo puede separar, no el hombre.
Tomando En Serio Lo Sagrado
Oh, cómo oro para que uno de los efectos de esta serie sea que nos haga personas profundamente comprometidas con lo sagrado del matrimonio.El mundo trata a este diamante como a cualquier otra piedra. Pero, de hecho, el matrimonio es más sagrado de lo que la mayoría de las personas creen. Es una creación única de Dios, un reflejo dramático de la relación de Dios con su pueblo, y un retrato de la gloria del pacto del amor de Dios. Contra todas las actitudes del matrimonio en el mundo—el mundo de Jesús y nuestro mundo—las palabras de Jesús te dejan sin aliento. Este es el trabajo de Dios, no del hombre, y no está entre los privilegios del hombre terminarlo.
Jesús Conoce a Moisés
En nuestro texto en Marcos 10:1 en adelante, los Fariseos vinieron a Jesús y le preguntaron si era lícito al marido repudiar a su mujer. Esa es la pregunta. Hoy, la gente ya no la hace. Se asume. No solo es legal, sino que es fácil y barato. Solamente busca en Google la palabra “divorcio” y mira los resultados (“divorcio fácil en línea,” “simple divorcio en línea,” “divorcio sin fallas, $28.95,” “divorcio fácil en línea, $299”) Déjenme decir esto seria y cuidadosamente: Aquellos que se burlan de los diseños de Dios y la gloria de Cristo, y construyen sus vidas y negocios e industrias alrededor de hacer el divorcio fácil y barato están debajo de la ira de Dios, y deben arrepentirse y buscar su perdón a través de Cristo antes de que sea demasiado tarde.
Jesús sabía que los Fariseos en general, eran una generación adúltera (Mateo 12:39). Él sabía como ellos defendían los divorcios. Así que los lleva a ese mismo lugar y les pregunta en Marcos 10:3, “¿Qué os mandó Moisés?” Los lleva a Moisés. Pero ellos deben tener cuidado aquí. Moisés no solamente escribió Deuteronomio, el cual están a punto de citar. Él también escribió Génesis. Versículo 4: “Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla.” Eso es verdad. Es una referencia a Deuteronomio 24:1.
¿Qué dirá Jesús en respuesta a esta defensa del divorcio? Versículo 5: “Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento.” Esto es increíble. En otras palabras, implica que hay leyes en el Antiguo Testamento que nos son expresiones de la voluntad de Dios para todo el tiempo, sino expresiones de cómo manejar mejor el pecado en un grupo de gente específico en un tiempo específico. El divorcio nunca es mandado y establecido en el Antiguo Testamento. Pero estaba permitido y regulado. Como la poligamia estaba permitida y regulada, y ciertos tipos de esclavitud estaban permitidos y regulados. Y Jesús dice aquí que este permiso no era un reflejo del ideal de Dios para su pueblo; era un reflejo de la dureza del corazón humano. “Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento.”
De Vuelta a la Creación
Después Jesús lleva a los Fariseos (y a nosotros) de vuelta a la voluntad de Dios en la creación y cita Génesis 1:27 y 2:24 para mostrarnos la forma que debía ser. Versículo 6-8: “pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” Ese es el final de su cita de la escritura. Ahora la pregunta es, ¿Qué va a hacer con eso? Claramente Jesús ve tensión entre Deuteronomio 24 y Génesis 1 y 2. El pero al principio del versículo 6 (pero al principio de la creación…) significa que la voluntad de Dios sobre el divorcio en Génesis 1-2 no es la misma que la expresión de su voluntad en Deuteronomio 24.
Así que la pregunta es: ¿Qué camino tomara Jesús? ¿Acaso dirá: Bueno, todavía hoy hay dureza del corazón, aún en mis discípulos, y por eso Deuteronomio expresa la voluntad de Dios para los cristianos hoy? ¿O acaso dirá: yo soy el Mesías, el Cristo; El Hijo del Hombre ha venido al mundo a recoger a la gente que, por fe en él y unión en él, reflejen el verdadero significado del matrimonio en la forma en que mantengan su pacto matrimonial? ¿Caerá el énfasis en el hecho de que en la iglesia todavía hay dureza de corazón, o caerá el énfasis en el hecho de que lo viejo ha pasado y lo nuevo ha llegado (2 Corinitos 5:17)? Las Tres Conclusiones de Jesús
Jesús saca tres conclusiones del versículo 8b y el versículo 9:
0.Él dice en el versículo 8b, “Así que no son ya más dos, sino uno.” En otras palabras, porque Dios dice en Génesis 2:24, “los dos serán una sola carne,” entonces Jesús concluye para su tiempo y el nuestro: “Así que no son ya más dos, sino uno.” El matrimonio es ese tipo de unión—muy profunda, justo como Cristo y la iglesia son un cuerpo (Romanos 12:5).
0.La segunda conclusión que da Jesús es que la unión de una sola carne es la creación, el trabajo, de Dios, no del hombre. Él dice en el versículo 9, “Por tanto, lo que Dios juntó…” Así que aún cuando dos humanos deciden casarse y un pastor o sacerdote humano o alguna otra persona legalice y solemnice la unión, todo eso es secundario al actor principal, que es Dios. “Lo que Dios juntó…” Dios es el actor principal en el evento del matrimonio.
0.Luego Jesús saca la conclusión del final del versículo 9: “No lo separe el hombre.” La palabra traducida como “hombre” aquí (“No lo separe el hombre”) no es la palabra para “varón” comparado con “mujer”, sino la palabra para “humano” comparado con “divino”. El contraste es: Si Dios juntó al hombre y la mujer en el matrimonio, entonces los simples humanos no tienen derecho para separar lo que él unió. Ésta es la tercera conclusión que Jesús hace de Génesis 1 y 2. Como Dios creó esta sagrada unión con este propósito sagrado de representar la firmeza irrompible de su pacto de amor con su pueblo, simplemente no está dentro de los derechos del hombre el destruir lo que Dios ha creado.
Terminado con los Fariseos
Ése es el final de la conversación de Jesús con los Fariseos acerca del divorcio. Él tiene más que decirles a sus discípulos, pero ya terminó con los Fariseos. Ellos ya no preguntan. Él ya no dice nada más. Ellos llegaron con su pregunta. Jesús les dio su respuesta. Ellos preguntaron, “¿Es lícito al marido repudiar a su mujer?” Y Jesús contesta: “Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” No. No es conforme a la ley. Contradice el significado principal del matrimonio.
Por supuesto, alguien podría decir, siempre ha contradicho el significado del matrimonio—aún con el permiso escrito en Deuteronomio. Pero Jesús no está pensando de esa forma. Está llamando a sus seguidores a un estándar más alto que el compromiso de corazón duro en Deuteronomio.
Jesús No Vino a Reafirmar a Moisés
Jesús no vino simplemente a afirmar la ley mosáica. Él vino a completarla en su propia muerte y obediencia que consume, perdona y justifica, y luego a llevarse a sus seguidores rescatados, perdonados y justificados a los estándares altos que fueron hechos por Moisés. Recuerda Mateo 5:17, “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” Y luego les da seis ejemplos de cómo se ve esta obediencia radical en sus discípulos. Aquí están solamente dos: 1) “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás….Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” (Mateo 5:21-22). 2) Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:27-28). Y hay cuatro más como éstos en Mateo 5.
Jesús Vino a Cumplir a Moisés
En otras palabras, Jesús no solamente vino a cumplir la ley en su trabajo, sino a llevar a su pueblo a un entendimiento radical de la ley y a una obediencia radical de la ley que no está basada en la ley, sino en él mismo, y por eso refleja la llenura de la voluntad de Dios para con nosotros—y especialmente refleja el evangelio, el trabajo del pacto de Cristo en el Calvario por su iglesia. El matrimonio entre cristianos es principalmente para expresar la verdad del evangelio—que Cristo muere por su iglesia que lo ama, y nunca rompe su pacto con su esposa.
En esencia, Jesús dice, “Han escuchado que fue dicho, ‘Está permitido el divorcio.’ Pero yo les digo, ‘He venido a conquistar la dureza del corazón. He venido a morir por sus pecados. He venido a contarlos como rectos. He venido a enseñarles la representación que el matrimonio personifica en mi pacto de sacrificio por mi esposa pecaminosa. He venido a darles el poder de permanecer casados o permanecer solteros, para que de cualquier forma cumplan sus promesas y muestren como es mi pacto, y qué tan sagrado es el pacto matrimonial.”
Así que cuando los Fariseos se van y Jesús está en la casa con sus discípulos, el presenta el tema más corta y radicalmente. Marcos 10:10-12: “En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”
Para la Semana Siguiente
Marcos no reporta lo asombrados estaban los discípulos al oír estas palabras; Mateo sí. Trataré de mostrar con estos dos importantes pasajes en Mateo (5:32; 19:9) y tres en 1 Corintios 7:10-11, 12-16, 39) y uno en Romanos (7:1-3) el porqué creo que debemos encarar el valor del consejo de Cristo aquí, y aconsejar contra casarse otra vez después del divorcio mientras el esposo o la esposa siga vivo. Eso es a lo que Cristo nos llama como seguidores suyos. Mantén tus promesas matrimoniales en tal forma que puedas decir la verdad acerca del pacto irrompible del amor de Cristo.
El Divorcio y el Evangelio
Pero al terminar hoy quiero enfatizar que lo que Jesús dice aquí en los versículos 10-12 son buenas noticias increíbles—aún para aquellos que se han divorciado y vuelto a casar. Aquí está el porqué: Jesús dice, no te divorcies de tu esposo o esposa y te cases con alguien más. Si lo haces, cometes adulterio. ¿Por qué es adulterio? Principalmente, es adulterio porque traiciona la verdad sobre Cristo de que el matrimonio es para exponer. Jesús nunca, nunca, nunca le hace eso a su esposa, la Iglesia. Nunca la rechaza. Nunca la abandona. Nunca abusa de ella. Siempre la ama. Siempre la trae de regreso cuando se aleja. Siempre es paciente con ella. Siempre cuida de ella, provee para ella y la protege y, maravilla de maravillas, se deleita en ella. Y tú—tú que te has casado una vez, cinco veces, nunca—si te arrepientes y confías en Cristo—recíbelo como un tesoro que cargó con tu castigo y que se volvió tu justificación—estás en la esposa. Y así es como él se relaciona contigo. “Que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43).
El llamado radical de Jesús a nunca divorciarse y casarse otra vez es una declaración del evangelio por la cual la gente que ha fallado puede ser salvada. Si Cristo no fuera de esta forma, todos estaríamos deshechos. Pero esto es qué tan verdadero, tan fiel, y cuánto él nos perdona. Por lo tanto, somos salvados.

                                            

II parte

Por John Piper Sobre Divorcio & Nuevo Matrimonio 
Una Parte de la serie Marriage Christ and Covenant: One Flesh for the Glory of God
Traducción por Desiring God


Mateo 19:3-12

Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.
Dije la última vez que hay dos formas de ser compasivo y cariñoso en relación a un divorcio—no que puedas escoger una de las dos formas, sino que tienes que buscar hacer las dos. Una es estar presenta al lado de las gentes divorciadas mientras se lamentan y (cuando sea necesario) arrepienten, y estar a su lado a través de las transiciones dolorosas, e incluirlos en nuestras vidas, y ayudarlos a encontrar una manera de disfrutar el perdón y la fuerza para nuevos tipos de obediencia que Cristo obtuvo por ellos cuando él murió en la cruz y resucitó. Ésa es una forma de amar. Yo oro para que todos nosotros la busquemos. La otra forma de responder con cariño y compasión es manifestar un odio hacia el divorcio, y hacia el porqué está en contra de la voluntad de Dios, y hacer todo lo que bíblicamente podemos hacer para detenerlo.
Manteniendo Una Perspectiva Eterna
Una de las razones por las que en las semanas pasadas he predicado dos veces sobre la dignidad y el valor y el potencial que exalta a Cristo en la soltería, es porque sé que el divorcio lleva a miles de personas a esa situación, muchos de ellos en contra de su voluntad. Si vamos a apoyar al matrimonio como el compromiso de vida con una sola pareja viviente, entonces debemos estar preparados para amar a gente soltera divorciada con todos nuestros corazones y hogares y familias. Y debemos mantener una perspectiva clara, bíblica, y eterna, y recordarnos repetidamente que, comparada con la vida eterna con Dios, esta vida en el mundo—soltero o casado, divorciado o no—es muy corta. Santiago dice, “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). Si una persona se va a quedar soltera para honrar sus votos matrimoniales, esta perspectiva es crucial.
Dios Hace Y Dios Rompe
La semana pasada tomé la posición de que si el fin principal del matrimonio es representar el pacto irrompible de amor entre Cristo y su iglesia (Efesios 5:22-33), entonces ningún ser humano tiene el derecho de romper un pacto matrimonial. Cuando el día imposible, en el que Cristo rompa su pacto, venga, “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20), entonces, en ese día, un ser humano podrá romper su pacto matrimonial. Esto explica porqué Jesús no se conforma con la provisión del divorcio de Deuteronomio 24:1-4 (Marcos 10:3-9), sino que dice, “Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Marcos 10:9). En otras palabras, como Dios es el que decisivamente hace cada matrimonio, solamente Dios tiene el derecho de romper un matrimonio. Y lo hace con la muerte. Es por eso que los votos tradicionales y bíblicos solamente tienen una, y solamente una, limitación: “hasta que la muerte nos separe”, o, “mientras los dos vivamos.”
Cuatro Preguntas Cruciales
Como ustedes saben, cuando una persona toma la posición sobre algo inviolable y sacro como el matrimonio, y la ilegitimidad del divorcio y casarse otra vez mientras la pareja siga viva, hay muchas preguntas, bíblicas y prácticas, que deben ser contestadas. Así que lo que quiero hacer en este mensaje es tratar de responder algunas de las más importantes.
Primero, ¿termina la muerte el matrimonio de tal forma que sea legítimo que se vuelva a casar?
La respuesta es sí y nadie jamás lo ha cuestionado. Un texto clave es Romanos 7:1-3:
¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. (Ver abajo en 1 Corintios 7:39)
En otras palabras, Pablo dice que divorciarte y casarse otra vez mientras tu pareja sigue viva es adulterio, pero volverse a casar después de la muerte de tu pareja no lo es. Creo que la razón de esto es que Jesús dejó claro que en la resurrección no hay matrimonio (Mateo 22:30). Si una persona dijera que está mal volverse a casar después de la muerte del esposo o esposa, implicaría que el matrimonio es válido más allá de la muerte y la resurrección. Pero no lo es. La muerte es el final decisivo y eterno del matrimonio. El esposo o la esposa que ha muerto se ha salido de la esfera terrenal donde existe el matrimonio, y por lo tanto ya no está casado o casada. Y por lo tanto el esposo o la esposa en la tierra ya no está casada. Por lo tanto volverse a casar después de la muerte de un cónyuge no solo es legítimo sino que también habla una clara verdad bíblica—después de la muerte no hay matrimonio.
Segundo, ¿si una persona divorciada se ha vuelto a casar, debe abandonar el segundo matrimonio?
La razón por la cual esta pregunta viene con tanta fuerza es porque Jesús habla del segundo matrimonio como cometer adulterio. Lucas 16:18, “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.”
Mi respuesta es que volverse a casar, mientras que el cónyuge divorciado está vivo todavía, es un acto de infidelidad al pacto matrimonial. En ese sentido, volverse a casar es adulterio. Prometimos “hasta que la muerte nos separe” porque eso es lo que Dios dice que es el matrimonio, y aún cuando nuestro cónyuge rompa sus votos matrimoniales, nosotros no romperemos los nuestros.
Pero no creo que una persona que se vuelve a casar en contra de la voluntad de Dios, y comete adulterio en el proceso, deba romper el segundo matrimonio. Ese matrimonio no debió haber sido hecho, pero ahora que existe, no debería ser deshecho por el hombre. Es un matrimonio real. Votos reales se han tomado y ha habido unión sexual. Y ese pacto matrimonial verdadero puede ser purificado por la sangre de Jesús y apartado para Dios. En otras palabras, no creo que una pareja que se arrepiente y busca el perdón de Dios y es limpiada a través de ello, deba pensar que su vida es un adulterio continuo, aunque a los ojos de Jesús así fue como comenzó la relación.
Hay varias razones por las cuáles creo esto:
1) De vuelta a Deuteronomio 24:1-4, donde fue dado permiso para divorciarse en la ley de Moisés, habla de la mujer divorciada siendo “envilecida” en el segundo matrimonio de tal manera que sería una abominación que volviera con su primer esposo, aún si su segundo esposo muere. Este lenguaje de envilecimiento es similar al lenguaje de Jesús del adulterio. Y aún así el segundo matrimonio se mantuvo. Era sucio en alguna forma, pero era válido.
2) Otra razón por la que creo que las parejas vueltas a casarse deben mantenerse así es porque cuando Jesús se encontró a la mujer de Samaria, él le dijo, “Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido” (Juan 4:18). Cuando Jesús dice, “el que ahora tienes no es tu marido,” implica que los otros cinco sí lo fueron. No que esté correcto divorciarse y volverse a casar cinco veces. Pero en la forma en que Jesús habla de eso, suena como si él los hubiera visto como matrimonios reales. Ilícitos. Adulteros en su inicio, pero reales. Válidos.
3) Y la tercera razón por la que creo que las parejas vueltas a casar deben permanecer juntas es que aún cuando votos que no debieron haber sido hechos, una vez que fueron hechos, generalmente deben cumplirse. No quiero hacer eso como un absoluto, pero hay pasajes en la Biblia que hablan de de votos que se hicieron que no debieron haber sido hechos, pero fueron cumplidos (como el pacto de Josué con los Gabaonitas en Josué 9). Dios tiene en gran estima cuando cumplimos nuestra palabra, aún cuando eso nos meta en problemas (“[El justo] que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia,” Salmo 15:4). En otras palabras, hubiera sido muy bueno cumplir la voluntad de Dios y no casarse otra vez, pero añadir el pecado de romper otro pacto, no le place más a Dios.[1]
Hay matrimonios en esta iglesia que son segundos matrimonios para uno o los dos cónyuges, que, en mi opinión, nunca debieron haber ocurrido, y hoy son totalmente matrimonios bíblicos—matrimonios que son limpios y santos, y en los cuales esposos y esposas justificados y perdonados complacen a Dios con la forma en que se relacionan mutuamente. Como seguidores perdonados y limpios, y dirigidos por el Espíritu Santo, de Jesús, no están cometiendo adulterio en su matrimonio. Empezó como no debió y llegó a ser santo.
Tercero, ¿si un cónyuge no creyente insiste en abandonar al cónyuge creyente, que debe hacer el cónyuge creyente?
La respuesta de Pablo en 1 Corintios 7:12-16 dice:
Y a los demás yo digo, no el Señor [que creo que significa, no tengo un mandamiento específico de las enseñanzas históricas de Jesús, pero soy guiado por su Espíritu]: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. [Yo entiendo esto como que el matrimonio es una unión tan santa a los ojos de Dios que un creyente, hijo de Dios, no es envilecido al tener relaciones sexuales con un enemigo de la cruz; y los hijos no nacen con una contaminación especial porque el padre o la madre sean enemigos de Cristo. No son salvos por casarse con un creyente o nacer de una creyente, pero están apartados para el uso correcto y santo en el matrimonio.][2] Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
Así que la respuesta a este pasaje es que si el divorcio es forzado en un creyente por un no creyente, el creyente no debe luchar para que el no creyente se quede. La razón que Pablo da para esto está en el versículo 15b, “sino que a paz nos llamó Dios.” No creo que este texto enseñe que somos libres para casarnos de nuevo cuando esto pase. Algunos toman las palabras, “pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso” como: “es libre para volverse a casar.”
Hay varias razones por las que no creo que signifique eso:
1) Cuando Pablo dice en el versículo 15, “pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso,” creo que significa, “no está sujeto a quedarse casado cuando el no creyente insiste constantemente en irse y opta por el divorcio.” No está diciendo, “el hermano o la hermana no está sujeta a quedarse soltera—y por eso es libre para volverse a casar,” porque Pablo, el amante de la soltería, no hubiera hablado de la soltería como un estado de sujeción o servidumbre. Es muy improbable que Pablo hubiera hablado así.
2) La segunda razón por la que no creo que el cónyuge abandonado es libre para volverse a casar es que apunta a la dirección opuesta en los versículos 10-11, “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer” Con una declaración como ésa delante de mis ojos (“y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido”), no estoy inclinado a creer que Pablo está apoyando el volverse a casar cuatro versículos después.
3) La tercera razón por la que no creo que él esté apoyando el volverse a casar cuando dice, “pues no está el hermano o la hermana sujeto,” es que el argumento de Pablo en el siguiente versículo (v. 16) no lo apoya. Apoya la libertad de aceptar el divorcio pacíficamente, no la libertad de volverse a casar. El versículo 16 dice, “Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?” En otras palabras, no lo sabes, y por lo tanto no puedes usar eso como argumento para crear una pelea terrible para mantenerse casados. Así que las palabras en el versículo 15, “pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso,” significan que no estás sujeto a este matrimonio cuando tu cónyuge no creyente quiere salirse, porque no tienes seguridad de que el luchar para mantenerse juntos le salvará.
4) Y una cuarta razón para creer que Pablo levanta en alto el ideal de Jesús de no volverse a casar después del divorcio mientras el otro cónyuge sigue vivo es el versículo 39: “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” Así que a mí me parece que Pablo y Jesús son de un mismo parecer en que los seguidores de Jesús son radicalmente devotos a un esposo y a una esposa mientras los dos vivan. Esta idea muestra la verdad del evangelio claramente: Cristo murió por su esposa y nunca la abandona.
Cuarto, ¿no hay excepciones a la prohibición de volverse a casar mientras el cónyuge siga vivo?
Mi respuesta es no. Pero estoy en la minoría de los estudiantes bíblicos, y aún entre profesionales creyentes y pastores. Así que miremos brevemente en Mato 19 el argumento principal para la excepción del adulterio—esto es, el argumento de que cuando ha habido adulterio en contra de un esposo o esposa, éste es libre para divorciarse y casarse de nuevo. Mateo 19:3-12 es muy parecido a las palabras de Jesús que vimos la semana pasada en Marcos 10:1-12. Hay dos diferencias principales. La primera es en el versículo 9 cuando hay una cláusula de excepción: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.” La mayoría de los estudiosos dicen que las palabras “salvo por causa de fornicación” significan que si ha habido adulterio, el cónyuge agredido es libre para divorciarse y volverse a casar.
La Postura de Piper
No creo que eso fue lo que Jesús quiso decir. No tenemos tiempo para dar un respuesta amplia de porqué. Por lo que los refiero a Divorcio y Segundo Matrimonio: Un Ensayo de Opinión. En unas cuantas oraciones, partiendo de que Jesús no usa la palabra “adulterio” aquí (cuando dice “salvo por causa de fornicacion”), la cual usa en otro punto (15:9) en distinción a esta palabra, sino que en vez usa la palabra que típicamente se refiere a “fornicación” (ver especialmente Juan 8:41), creo que lo que Jesús está haciendo es advertir a sus lectores que esta prohibición absoluta en contra de volverse a casar no aplica a la situación del compromiso matrimonial, cuando haya ocurrido fornicación.
Mateo es el único evangelio que habla sobre la intención de José de “divorciar” a su prometida María, porque él pensó que ella había cometido fornicación. Y Mateo dice que José fue “justo” en hacer esto, no adultero: “como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente” (Mateo 1:19). Mateo está diciéndonos que la advertencia de Jesús de que el volverse a casar es adulterio no aplica en el tipo de situación de José.
La Postura de Belén
Esta posición no es muy común. Y no todos los ancianos en Belén en todos estos años han compartido esta convicción. Es por eso que no hacemos mi propio entendimiento del pasaje, el estándar de la disciplina de la iglesia, sino que un estándar en el cual podamos estar todos de acuerdo. Esta posición de los ancianos se encuentra en el ensayo llamado Una Declaración sobre el Divorcio y el Volverse a Casar en la Vida de la Iglesia Bautista de Belén.
Así que la posición que he estado explicando y tratando de enseñar desde la escritura en las últimas dos semanas es mía y no representa la posición oficial de nuestra iglesia en todos sus detalles. Todos los ancianos están de acuerdo en que el matrimonio, como lo diseñó Dios, es mucho más serio y sagrado de lo que nuestra cultura lo hace ver. Y estamos de acuerdo en que, si es que hay bases bíblicas para el divorcio y para volverse a casar, las bases solamente son adulterio no arrepentido y deserción prolongada. Como con otros puntos, vivimos en paz los unos con los otros, a pesar de este desacuerdo.
Nuestra oración unida para la gente de Belén y para aquellos que nos interesan que estánen otro lado, es que todos reconozcamos el significado más alto y profundo del matrimonio—no intimidad sexual, por muy bueno que eso sea, no la amistad, por muy bueno que eso sea, no ayuda mutua, por muy bueno que eso sea, no el tener y cuidar hijos, por muy bueno que eso sea, sino la representación en carne y hueso del pacto de amor entre Cristo y su iglesia. A eso los hemos llamado. Demuestren eso. Digan la verdad sobre eso en sus matrimonios y solterías.
Manteniendo el Pacto A Través del Evangelio
Nosotros creemos que a través del evangelio Dios nos da el poder que necesitamos para amarnos unos a otros en este pacto, porque en Mateo 19:11, después de su llamado radical a la fidelidad, Jesús dijo, “No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.” Y esto es dado a aquellos que siguen a Cristo. No estamos abandonados. Él está con nosotros para ayudarnos. Si han pecado contra nosotros, el lo arreglará algún día. Y nos dará la gracia para florecer mientras esperamos. Y si hemos pecado, el dará la gracia para que nos arrepintamos, recibamos su perdón y vayamos hacia adelante en una nueva obediencia radical.
El evangelio de Cristo crucificado por nuestros pecados es el cimiento de nuestra vida. El matrimonio existe para demostrarlo. Y cuando el matrimonio se rompe, el evangelio está ahí para perdonar y sanar y sostenernos hasta que él venga, o hasta que él nos llame.

0. Los divorcios impuestos en Esdras 10:6 y en adelante son una excepción a esta regla que probablemente se deben a la única posición étnica de Israel al vivir entre paganos idólatras y romper la ley de Dios al casarse con ellos. Sabemos por 1 Corintios 7 13 y 1 Pedro 3:1-6 que la respuesta cristiana a los matrimonios mezclados no es el divorcio.
Encontré el ensayo de Paul K. Jewett Bautismo Infantil y el Pacto de Gracia, paginas 122-1388, de mucha ayuda en este pasaje.